viernes, 13 de junio de 2014

LA SANGRE DE LOS DINOSAURIOS...

Los animales de sangre fría, como los reptiles, mantienen su temperatura corporal aprovechando el calor del entorno; en los de sangre caliente, como los mamíferos y las aves, es su metabolismo, su propio organismo, el que se encarga de conservar a nivel adecuado esa temperatura. Sobre los dinosaurios se viene debatiendo el asunto desde hace tiempo porque, si se consideraba tradicionalmente que estarían entre los primeros, los animales de sangre fría o ectotermos, desde hace unos años empezó a ganar terreno la teoría, en principio herética, de que serían de sangre caliente, o endotermos. Ahora unos científicos que han estudiado casi 400 animales (unos extintos y otros actuales) concluyen que esa dicotomía ectotermos/endotermos es demasiado simplista y que los dinosaurios estarían a mitad de camino, con un metabolismo intermedio entre la sangre caliente y la sangre fría, como algunos tiburones, atunes, o grandes tortugas marinas, según afirman en la revista Science, en la que presentan sus resultados.
El asunto es importante porque los animales de sangre caliente son más activos, más energéticos, con un crecimiento rápido, frente a los más dependientes de la energía captada del exterior, de los de sangre fría. Los dinosaurios, señalan John M.Grady (Universidad de Nuevo México en Albuquerque, EE UU) y sus colegas, están más bien entre los mesotermos, animales que pueden aumentar ellos mismos su temperatura corporal, pero no mantenerla siempre al nivel adecuado, explica en Science Michael Balter. La ectotermia, “requiere mucha menos energía del entorno; el animal no se puede alimentar en condiciones de frío y tiene una capacidad limitada de mantener mucha actividad incluso cuando le calienta el Sol”, señala Roger Seymour, zoólogo de la Universidad de Adelaida (Australia), citado por Balter. El enorme tiranosaurio Rex, por ejemplo, necesitaba tales cantidades de alimento para vivir, tanta energía para lograrlo, que como endodermo “probablemente habría muerto de hambre”, señala Grady.
No es tarea fácil determinar qué metabolismo tendrían unos animales que existieron hace millones de años, si regulaban el calor corporal interna o externamente. Y la aportación esencial de Grady y sus colegas es el método que han desarrollado para ello, basado no solo en la tasa de crecimiento anual del animal, que queda reflejado en los huesos y, por tanto, en los fósiles, sino en los patrones de desarrollo corporal a medida que el animal va creciendo desde el nacimiento hasta convertirse en un adulto. La inmensa mayoría de los animales están en la categoría de los energéticos endodermos, de crecimiento rápido y alta tasa de metabolismo, o en la de los ectodermos, con ambos factores bajos. Pero estos científicos han encontrado también un puñado de especies (algunos tiburones, atunes y reptiles como las grandes tortugas marinas) que parecen estar en esa situación intermedia como los dinosaurios, apunta Balter, aunque las tasas de crecimiento de estos varían entre unas especies y otras.
Grady y su equipo conjeturan que la mesotermia habría permitido a los dinosaurios crecer mucho en tamaño con un coste energético comparativamente bajo. Y Robert Eagle, de Caltech (EE UU), apunta que en un planeta más cálido que ahora, tampoco era necesario ser un animal completamente endodermo.
“Los dinosaurios dominaron el flujo de materia y energía en los ecosistemas terrestres durante más de 135 millones de años”, escriben Grady y su equipo en Science. “Por lo tanto, nuestros resultados tienen implicaciones importantes para comprender los antiguos ecosistemas del mesozoico”...
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miércoles, 11 de junio de 2014

LOS RECORTES QUE DIERON VIDA A MATISSE...


Tijeras, papel y pegamento. Con estas herramientas, el pintor Henri Matisse (1869-1954) se embarcó en los últimos años de su vida en uno de sus más personales proyectos. Separado, con su mujer y su hija arrestadas por la Gestapo acusadas de formar parte de la Resistencia francesa, convaleciente de una grave operación, el pintor francés logró con tan humildes utensilios algunas de sus obras más personales y vitalistas, mostradas ahora, y durante todo el verano, en la Tate Modern de Londres.

Entrar en las salas que la Tate Modern de Londres dedica hasta el 17 de septiembre a una parte poco conocida de la obra de Matisse es escalar el séptimo cielo del color. Una explosión de luz, de tonos primarios, vibrantes, cálidos. La exposición muestra los papeles recortados que el pintor realizó en los últimos años de su vida, entre 1937 y 1954. Nicholas Serota, director de la Tate, ha perseguido durante más de 30 años poder exhibir las 130 piezas que ahora se muestran, entre ellas las cuatro siluetas desnudas en tonos azules que Matisse recortó en 1952; resulta impactante poderlas contemplar ahora juntas por primera vez.

“¿Quiere dedicarse a la pintura? Empiece por cortarse la lengua, porque a partir de ahora no debe expresarse más que a través de los pinceles”. Así de afilada fue la respuesta que Henri Matisse dio a un principiante que acudió a él en busca de consejo. Matisse, enfermo, casi sin fuerzas, empezaba a vislumbrar nuevas formas para pintar, ya que no podía ni acercarse al caballete. “Tengo necesidad ahora de emplear medios distintos de los que me son propios”. De esta forma empezó a dibujar con las tijeras: “Recortar en vivo sobre el color me recuerda a los escultores que tallan la piedra directamente”.
Matisse creó estas obras tan coloristas dibujando con las tijeras en hojas de papel coloreadas de antemano por sus ayudantes, asociando la línea al color, el contorno y la superficie. Dejó dicho que tenía la impresión de anticiparse a lo que estaba por venir. “Nunca, creo, he conseguido tanto equilibrio como realizando estos papeles recortados. Pero sé muy bien que tendrá que pasar un tiempo antes de que se den cuenta de que lo que yo hago hoy estaba de acuerdo con el arte del futuro”.
Acertó. No olviden que estamos hablando de los años posteriores a 1945, cuando el mundo estaba tan dolorido tras la guerra que aquellos papeles coloristas agrupados en formas abstractas eran, a ojos de los profanos, un mero entretenimiento de un viejo muriéndose de cáncer. “Los colores son fuerzas. Es preciso organizarlos con el fin de crear un conjunto expresivo”, sostenía.
Matisse recortaba porque le parecía en aquel momento lo más simple y directo para expresarse. “No existe ruptura entre mis viejos cuadros y mis recortes; sólo que, con algo más de absoluto, algo más de abstracción, he alcanzado una forma decantada hasta lo esencial y de aquel objeto que antes presentaba en la complejidad de su espacio, he conservado el signo suficiente y necesario para hacerlo existir en su gama propia y en el conjunto en que lo he concebido”.
En 1941, cuando salió de una operación intestinal que casi le lleva a la tumba, comentó a sus íntimos que el destino le había regalado una segunda vida y se disponía a aprovecharla. Comienza a dibujar con las tijeras. Las soluciones que ha descubierto con sus guaches de papel recortados las traslada a las grandes composiciones: Polinesia, el cielo; Polinesia , el mar (1946). Sus recuerdos le retrotraen al Tahití que visitó muchos años antes y recuerda  las maravillas submarinas que veía al bucear: “Con mis ojos abiertos absorbo todo como una esponja absorbe el líquido. Es ahora cuando aquellas maravillas regresan a mí, con ternura y claridad”. Se ha vuelto un naturalista.

Alfileres, chinchetas, y pegamento cuando ya estaba seguro de la composición final. Su mente no para de idear formas que cuelgan por todos los huecos de su residencia. El pintor superaba sus peores momentos recordando la impresión que le produjo el ejemplo de un Renoir anciano y enfermo, con sus manos vendadas y los dedos nudosos, deformados por la gota, incapaces de sostener un pincel, pero que tozudo insistía. “Y yo”, decía Matisse, “jamás vi a un hombre tan feliz. Me prometí a mí mismo que nunca permanecería ocioso”.

Lo cumple a ratajabla. En la película rodada por Adrien Maeght en aquellos años duros se le ve recostado en la cama, mientras pide a su secretaria, su última musa, Lydia Delectorskaya, trozos de papel pintado de colores que él va recortando armado de unas grandes tijeras. En otras secuencias, cuando puede levantarse de la silla de ruedas, indica cómo han de pegarse los distintos recortables, unos al lado de otros en las paredes de Villa Le Rève, en Vence, en el Sur de Francia, para formar siluetas, hojas de acanto, flores de nieve, la forma sinuosa de El caracol, papeles recortados en una espiral que semeja la concha del molusco.
Matisse siempre trabajó con los sentimientos a flor de piel. Las obras despiden espontaneidad, pero en absoluto son fruto de ella. Todo lo elabora minuciosamente. Es una tarea intelectual que le vuelve gruñón y malhumorado. Él piensa, reflexiona una y otra vez sobre cómo abordar las ideas. Una vez se le escapó que uno de sus óleos más famosos, Mujer con blusa rumana (1940), le llevó más de seis meses pintarlo. En los años treinta diseña la escenografía y los vestidos para el ballet de la Sinfonía nº 1 de Shostakovich en cinco colores: blanco para el hombre y la mujer, amarillo para la maldad, azul para la naturaleza, rojo para el materialismo y el negro para la violencia. A petición del coleccionista norteamericano Albert Barnes, traslada aquella sinfonía al mural de La Danza con siluetas de papel recortadas. Años después, en 1940, retoma la idea para las 20 imágenes de un libro que titularía Jazz: “El jazz auténtico tiene magníficos elementos, el talento de la improvisación, de la vitalidad, de la armonía”. El libro son recuerdos de cuentos populares, del circo y de viajes. Escribe en él con una letra grande, redonda, generosa, frases como sentencias. “Decapar en vivo el color me recuerda la forma de tallar del escultor. Este libro ha sido concebido con este espíritu”.

En 1947, con 82 años, Matisse se embarca en un nuevo proyecto, diseñar los vitrales de la capilla del Rosario en Vence. Durante los años de su enfermedad, había entablado amistad con una de sus modelos, Monique Bourgeois, convertida luego en monja dominica, la Hermana Jacques. Idea sus recortables transformados en ventanales compuestos por vidrios de tres colores, azul ultramar, verde botella y amarillo limón. En las paredes blancas de la capilla, las cerámicas en blanco con dibujos negros: “¿Creo en Dios? Sí cuando trabajo y me siento ayudado por alguien que me lleva a hacer cosas que me sobrepasan”.
Después de la capilla de Vence, Matisse trabajó en sus grandes siluetas. En Las Telas aterciopeladas, conjuntos de rectángulos coloristas, suprime los planos entre la figura y el fondo. Son los años de sus Desnudos azules (1952), de Zulma (1950), un desnudo de mujer de 238 X 130 centímetros construido casi como un óleo. Ha logrado hacer sus esculturas sobre un soporte intangible. Son etéreas, se escapan del papel.
Y cuando los ojos se han llenado de las formas de Matisse, atraviesas la última sala de la Tate dedicada a los recortables y encuentras fuera a un ejército de niños que dibuja motivos infantiles en ordenadores con los nueve colores del pintor: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, violeta, morado, negro y marrón, composiciones que luego se proyectan sobre las paredes. Un buen final para la obra del pintor que desafió a la muerte armado de tijeras. Uno de los más grandes artistas del siglo pasado....
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martes, 10 de junio de 2014

RESUELVEN EL MISTERIO DE LA CARA OCULTA DE LA LUNA...

«El hombre de la Luna», que se ve durante el plenilunio en la cara vista de nuestro satélite natural, es una aparente figura humana que, según la tradición, representa a un condenado enviado allá arriba por cometer un horrible crimen. Leyendas aparte, la figura apareció en realidad cuando los meteoritos golpearon el lado que mira hacia la Tierra, creando grandes mares planos de basalto que vemos como áreas oscuras. Sin embargo, no existe ningún «hombre» en la cara oculta de la Luna. Allí hay valles, montañas y cráteres, pero ninguno de estos extensos mares inertes. ¿Por qué? Un equipo de astrofísicos de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.) cree tener una buena respuesta.

«La primera vez que vi un globo de la Luna siendo niño me asombró lo diferente que se veía la cara oculta», recuerda Jason Wright, profesor de astrofísica. «Era todo montañas y cráteres. ¿Dónde estaban los mares? Resulta que ha sido un misterio desde los años cincuenta».

Este misterio se llama el problema de las Tierras Altas Lunares y se remonta a 1959, cuando la nave espacial soviética Luna 3 transmitió a la Tierra las primeras imágenes del lado oscuro de la Luna. Fue llamado oscuro porque no se conocía, no porque la luz del Sol no llegara hasta allí. Los investigadores se dieron cuenta de inmediato de que en ese lado desconocido, siempre de espaldas a nuestro planeta, existía un menor número de mares. Su aspecto era completamente diferente.
Los investigadores de la Estatal de Pensilvania creen que la ausencia de mares en ese lado se debe a una diferencia en el espesor de la corteza entre el lado de la Luna que vemos y el lado oculto, consecuencia de cómo se formó nuestro satélite natural originalmente, según explican en la revista Astrophysical Journal Letters.


La historia a la que hacen referencia comienza hace 4.500 millones de años, cuando un objeto del tamaño de Marte, bautizado como Theia, chocó violentamente contra nuestro planeta. Capas externas de la Tierra y de ese misterioso mundo salieron disparadas hacia el espacio y con el tiempo formaron la Luna.
«Poco después del impacto gigante, la Tierra y la Luna estaban muy calientes», explica Steinn Sigurdsson, profesor de astrofísica. La Tierra yTheia no sólo se derritieron; partes de ellas quedaron vaporizadas, creando un disco de roca, magma y vapor alrededor de nuestro mundo.
Su situación era similar a la de los exoplanetas rocosos descubiertos recientemente muy cerca de sus estrellas. La Luna estaba de 10 a 20 veces más cerca de la Tierra de lo que está ahora, y los investigadores encontraron que rápidamente asumió una posición de acoplamiento de marea con el tiempo de rotación de la Luna igual al período orbital de la Luna alrededor de la Tierra. Desde entonces, probablemente la Luna siempre ha mostrado la misma cara. El anclaje de marea es un producto de la gravedad de ambos objetos.

«Anclada», desde el principio

La Luna, siendo mucho más pequeña que la Tierra, se enfrió más rápidamente. Debido a que la Tierra y la Luna tuvieron un anclaje de marea desde el principio, la Tierra todavía caliente -más de 2.500 grados Celsius- emitía su calor hacia el lado cercano de la Luna. El lado lejano, lejos de la Tierra en ebullición, se enfrió lentamente, mientras que el que miraba hacia nuestro planeta se mantuvo fundido, creando una diferencia de temperatura entre las dos mitades.
Esa diferencia era importante para la formación de la corteza de la Luna, que tiene altas concentraciones de aluminio y calcio, elementos que son muy difíciles de vaporizar.
El aluminio y el calcio se han condensado preferentemente en la atmósfera de la parte fría de la Luna debido a que la cara visible todavía estaba demasiado caliente. Miles de millones de años más tarde, estos elementos se combinaron con silicatos en el manto de la Luna para formar un tipo de feldespatos, que finalmente se trasladaron a la superficie y formaron la corteza de la Luna. La e la cara oculta tenía más de estos minerales y es más gruesa.
Ahora, la Luna está completamente fría y no está fundida bajo la superficie. A principios de su historia, grandes meteoritos golpearon la cara visible de la Luna, liberando los grandes lagos de lava basáltica que formaron los mares que componen el famoso «hombre en la Luna». 
Los meteoritos también golpearon la cara oculta de la Luna, pero en la mayoría de los casos, la corteza era demasiado gruesa y no brotó basalto magmático, de forma que el lado oscuro está repleto de valles, cráteres y montañas, pero casi ningún mar. Por eso es tan diferente.
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Rembrandt era...Rembrandt

La firma de Rembrandt (1606-1669) vuelve a la carga. Una tela del maestro holandés del Siglo de Oro, fechada en 1635, y sobre cuya autoría pesaban dudas, acaba de ser autenticada por expertos británicos y holandeses. Titulada Autorretrato con gorro y pluma blanca,pertenece al English National Trust (equivalente al Patrimonio Nacional) desde 2010, y está expuesta en la abadía de Buckland (Devon, Inglaterra). Como sucede con otras obras del pintor, dueño de un taller con alumnos muy aventajados, durante casi 50 años se creyó que no era suyo. Dos análisis exhaustivos, efectuados en ambos países, han llegado ahora a la conclusión de que la firma es genuina. Con la autoría viene una nueva tasación calculada en unos 30 millones de libras (unos 37 millones de euros).
Las dudas sobre el cuadro se remontan a 1968, y salieron del Proyecto Rembrandt, la mayor empresa dedicada a rastrear la autoría del artista por el mundo. Horst Gerson, un historiador germano-holandés del arte, trabajó en un catálogo razonado sobre la producción de Rembrandt, un texto de consulta que luego revisó a la baja: en 1968, los 639 cuadros hasta entonces atribuidos al maestro quedaron reducidos a 419. Uno de los caídos fue precisamente el autorretato recuperado por uno de sus colegas, Ernst van de Wetering, director del propio Proyecto Rembrandt. Y también por el Instituto británico Hamilton Kerr, de Cambridge. Parte del Museo Fitzwilliam de la ciudad universitaria se ocupa de mantener los cuadros de su colección y educar a los conservadores.


Se dudaba de ‘Autorretrato con gorro y pluma blanca’ desde 1968
Van de Wetering, que rastreó durante décadas el catálogo de Gerson en busca de rembrandts ocultos, concluyó en 2012 que era auténtico. Para confirmarlo, el National Trust remitió la tela al Instituto Hamilton Kerr, que lo ha sometido a pruebas de reflectografía infrarroja para ver las capas profundas del lienzo, analizado los pigmentos y limpiado las capas de barniz. Ocho meses de trabajos han servido para que la obra recupere su firma, “con los colores originales usados por el artista y después de obtener una imagen tridimensional de la tela”, según el instituto. Los resultados han sido remitidos a Van de Wetering, que se ha mostrado satisfecho. “Aunque estaba seguro de que era de Rembrandt, quería un estudio y limpieza mayores de los realizados hasta la fecha”, ha dicho.

A pesar de su nueva y ventajosa tasación, la obra no está en venta
A pesar de su nueva tasación, el cuadro no está en venta. Su dueña original, Lady Samuel of Wych Cross, era la esposa del barón del título, un conocido coleccionista de maestros holandeses. A su muerte, en 2008, las obras pasaron al National Trust, que las derivó luego a la abadía. El autorretrato tiene un comprador aún más antiguo. Se trata del príncipe Joseph-Wenzel von Liechtenstein (1696-1772), que lo adquirió creyendo que era auténtico. La abadía de Buckland posee en conjunto 13.500 obras de otros autores y fue el hogar de Sir Francis Drake. El corsario inglés que llegó a ser vicealmirante de la Marina británica en el siglo XVI, una época de luchas entre Inglaterra y España. Para el centro, la aventura del cuadro, que ha pasado de 20 a 30 millones de libras en cuestión de horas, ha valido la pena. “Ha sido fascinante y ahora esperamos que la gente venga a verlo”, ha declarado Jez McDermott, su gerente.
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LA MOMIA DE LA NIÑA QUE HABRE LOS OJOS..


 Rosalía Lombardo era una niña siciliana que con 2 años contrajo una neumonía que no pudo superar. Falleció en 1920, un triste 6 de Diciembre.
El padre de la pequeña, lleno de dolor por la tragedia, le pidió al Dr. Alfredo Salafia embalsamar el cuerpo de la su hija. Salafia era un famoso embalsamador de la época, conocido por haber estudiado las técnicas de momificación de las tumbas faraónicas de Egipto.
El cadáver de la pequeña Rosalía fue uno de los últimos en ser aceptados en las catacumbas de los Capuchinos, en Palermo. Sus restos se conocen como “La bella durmiente“.

Hace unos años atrás, el cadáver de la niña fue descubierto en las Catacumbas Capuchinas de Palermo. Junto a otros cuerpos hallados, el de Rosalía Lombardo era el único que permanecía intacto por completo. Se piensa que esto es por las técnicas de momificación muy bien aplicadas por el Dr. Salafia. Pero allí no termina el misterio.
El trabajo realizado por Alffredo Salafia es una auténtica obra de arte que ha intrigado a muchos investigadores desde entonces, dado el grado de integridad del cuerpo, así como de los órganos internos, que vistos a través de rayos X, se ven prácticamente intactos. 

¿Cuál fue la asombrosa técnica que empleó Salafia para obtener un resultado tan increíble?. Se considera que sus restos los mejor conservados de un niño en el mundo.
Las técnicas empleadas por Salafia, autodidacta, se descubrieron finalmente en un manuscrito, de su puño y letra, y por fin se pudo desvelar el secreto. En primer lugar reemplazó la sangre de la niña con una mezcla de formaldehído y metanol, con el objetivo de aniquilar toda cuanta bacteria hubiera en el cadáver; empleó alcohol para secar el cuerpo, glicerina para evitar que se resecara y ácido salicílico para matar cualquier posible hongo y sales de zinc con el objetivo de dotar al cuerpo de rigidez. Pero parece que Salafia hizo su trabajo demasiado bien. Tanto que el cuerpo se mantuvo incorrupto.

El descubrimiento de este manuscrito se debe a la investigación realizada por Piombino Mascali, un biólogo y antropólogo del EURAC – Institute for Mummies and the Iceman, quien logró localizar el manuscrito tras haberse puesto en contacto con parientes vivos de Salafia, fallecido en 1933. Según Melissa Johnson Williams, directora ejecutiva de la Asociación Americana de Embalsamadores, fueron las sales de zinc las responsables del asombroso estado de conservación de los restos de Rosalía, las cuales le dieron una rigidez inusual.

Sin embargo los datos enigmáticos no terminan alli....

Durante las investigaciones una cámara que fue especialmente programada para registrar fotos cada 60 minutos se enfocó en el rostro de la niña. Sorprendentemente, los ojos de la pequeña se abren y cierran todos los días despertando la curiosidad de todas las personas que por lo general creer que se trata de un milagro y que Rosalía es una santa. 
Según explicaciones científicas, no existe nada paranormal en este fenómeno. Los flashes de la cámara de fotos que registra imágenes de la niña momificada causan una foto-descomposición del cuerpo, y eso, junto con el cambio de humedad, genera que los ojos de Rosalía se abran, provocando este aterrador efecto....
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EL MUSEO OVNI DE VICTORIA...

A las 10:00 horas del sábado 26 de enero de 20132 se reinauguró el Museo Ovni de Victoria en la provincia de Entre Ríos, Argentina de la mano de las reconocidas investigadoras Silvia y Andrea Pérez Simondini y los integrantes del grupo de investigación Visión OVNI.

Dirección: San Miguel y Rondeau S/N, Victoria, Entre Rios, Argentina


En las paredes de este museo, se pueden ver, decenas de fotografías de avistamientos OVNI, recortes de periódicos que hacen mención del tema, fotografías y mapas que identifican los lugares donde se han registrado mutilaciones de ganado, así como huesos y piel de vacas mutiladas, en fin, se trata del centro de operaciones del grupo de investigación más importante de Argentina. 
La pieza más destacada es uno de tres pedazos del OVNI de Ubatuba, Brasil, caído el 14 de septiembre de 1957 misma que el investigador Nicolás Ojeda obsequió a Pérez Simondini, así como un segundo objeto que recibió años después de manos de uno de sus ayudantes, quien la obtuvo de su abuelo que fue un marino y a quien se lo regalaron en Brasil. 
A finales de los 50 el periódico brasileño O Globo publicó en primera plana “Un fragmento de platillo volador” y fue el periodista Ibrahim Sued quien recibió en su redacción tres pedazos del OVNI así como una carta con todos los detalles del avistamiento y de la explosión de ese disco volador que según los testigos la mayor parte de los restos cayeron en el mar, otros más en el playa y gracias a esto fue posible analizarlos. 


Dos de esos objetos fueron analizados en Estado Unidos por el Dr. Walter Walker, profesor de la Universidad de Arizona y el Dr. Robert Johnson, gerente de la División de Cristalografía de “Materials Research Corporation” de New York quienes concluyeron que las muestras contenían trazos de estronio, bario, calcio, y zinc e hicieron estás observaciones: “Las muestras se aproximan a la monocristalinidad.
Debieron ser enfriadas muy lenta y cuidadosamente a partir del estado líquido”. 
Algo que según los especialistas no era algo normal y con lo cual no podía probarse o refutarse el origen extraterrestre del material.

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lunes, 9 de junio de 2014

EL ATENTADO A LUIS XV..

A lo largo de la Historia muchas han sido las personas ejecutadas y/o torturadas por los más diversos motivos. Se ha utilizado todo tipo de instrumentos para ocasionar el mayor dolor posible a los condenados, siendo en infinidad de ocasiones muy desproporcionadas en comparación al delito que se les imputaba.
Son tantas que sería prácticamente imposible poder hacer un ranking incluyendo cuáles fueron las más crueles o terribles, pero por encima de muchas ha llegado hasta nuestros días el relato sobre Robert François Damiens, un hombre que intentó asesinar a Luis XV y al que torturaron desmedidamente y sin piedad alguna. 

Parte de esta historia la conocemos a través de las múltiples crónicas que se publicaron, pero también encontramos un detallado párrafo en el segundo volumen del libro de memorias del famoso Giacomo Casanova, quien fue uno de los presentes a la ejecución pública que tuvo lugar en la Place de Grève de París:
Tuvimos el valor de presenciar la espantosa visión durante 4 horas... Damiens era un fanático que, con la idea de hacer una buena obra y obtener la recompensa celestial, había tratado de asesinar a Luis XV; y aunque el intento fue un fracaso, y sólo produjo en el rey una leve herida, fue arrancado en pedazos como si el crimen hubiera sido consumado.(...)En varias ocasiones me vi obligado a apartar la cara y taparme los oídos mientras oía sus desgarradores alaridos, después de que la mitad de su cuerpo se hubiese separado de él (...).

 Pero antes de llegar al desenlace relatado por Casanova, Robert François Damiens había estado sufriendo todo tipo de vejaciones y torturas a lo largo de los más de dos meses que transcurrieron desde que intentó cometer el regicidio el 5 de enero y tuvo lugar la ejecución pública el 28 de marzo de 1715.
Damiens había tratado de clavar al rey una navaja de doble filo y 8 centímetros, pero tan solo le ocasionó una pequeña herida gracias a que las gruesas ropas que vestía el monarca amortiguaron la puñalada. Todo fue muy rápido y se produjo en el momento que Luis XV se disponía a subir a su carruaje, tras visitar a su hija Victoria en Versalles. De entre la gente que allí se había acercado para ver al soberano salió el regicida dándole un golpe seco en uno de los costados, a la atura de las costillas.
La guardia real se abalanzó sobre él, pudiéndolo reducir. A partir de aquel momento comenzaría el suplicio de Robert François Damiens.
Lo primero que le hicieron fue quemarle los tendones de Aquilescon unas tenazas al rojo vivo. Con ello querían causarle un gran dolor con el fin de que confesase quiénes eran sus cómplices, debido a que estaban convencidos que Damiens tan solo era la mano ejecutora de un complot contra el rey. Pero no dijo nada ni dio ni un solo nombre. Incluso negó que él hubiese hecho algo.

A lo largo de los siguientes días se fueron sucediendo las palizas y torturas, pero de la boca del detenido no salía ni una sola palabra que no fuesen gritos de dolor. Fue tal el suplicio que llegó a padecer que intentó quitarse la vida cortándose los genitales. Para evitar que muriera o intentara suicidarse de nuevo fue maniatado con correas a un camastro y de este modo estuvo durante todo el tiempo en el que duró su encarcelamiento e incluso juicio, ya que era llevado atado de pies y manos frente a los jueces.
La sentencia fue rotunda: el acusado había sido encontrado culpable y recibía como castigo la pena de muerte, teniéndose que llevar a cabo ésta del modo más cruel y doloroso posible.
El 28 de marzo fue llevado hasta el cadalso de la parisina Place de Grève, donde una muchedumbre de gente esperaba enfervorizada que comenzase el espectáculo con la ejecución.
El primero de los suplicios al que fue sometido delante de los espectadores fue quemarle con unas tenazas al rojo vivo los brazos, muslos, pantorrillas y pezones. Acto seguido se le vertió aceite hirviendo, cera, azufre, resina y plomo  fundido sobre la mano en la que había empuñado la navaja con la que intentó asesinar al rey.

Tras tenerlo gritando y desgañitándose  de dolor, ataron sus extremidades a unos caballos, con el propósito de que cada uno saliese trotando hacia un lado y acabase el cuerpo de Damiens totalmente desmembrado. Pero tras varios intentos no hubo manera de que se partiera, teniendo que hacer el verdugo real, Charles Henri Sanson, unos cortes en los ligamentos.
Una nueva arremetida de los caballos consiguió desmembrarlo y partirlo finalmente en varios trozos. Según crónicas de la época, Damiens todavía se movía, gritaba y estaba vivo cuando el verdugo cogió las diferentes partes (las cuatro extremidades por un lado y el tronco por otra) y las lanzó al fuego de una hoguera.

Muchos son los historiadores que señalan que esta tortura fue una de las más crueles de cuantas se han hecho públicamente, propiciando que a partir de entonces se ‘humanizasen’ (si se puede decir de algún modo) los métodos de tortura y ejecución de los condenados.
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domingo, 8 de junio de 2014

HALLAZGO HISTÓRICO : "AQUÍ YACE CERVANTES"

Cervantes fue enterrado en las Trinitarias. Todos los documentos indican que no salió de allí. Y el georradar ha encontrado el crucero de la antigua iglesia, bajo cuyo suelo se enterró, y donde varias oquedades señalan posibles enterramientos. Si fueran matemáticas, la ecuación tendría un único resultado. Los expertos del georradar, con el geofísico Luis Avial en cabeza, presentan mañana su informe con resultados terminantes sobre la búsqueda del escritor español más universal....
La «Operación buscar a Cervantes» se inició hace algunos años, y nació de la amistad entre Avial y el historiador Fernando de Prado, auténtico convencido de que el escritor sigue en la iglesia del convento de las Trinitarias, 400 años después de haber sido enterrado allí un 23 de abril de 1616. Le guiaba su mucho saber y un fuerte deseo de devolver a la tumba de Cervantes el papel destacado que siempre debió tener. Un deseo que se vio incrementado ante la ligereza y el desinterés, rayano en lo insultante, con que algunos se tomaron su iniciativa.

Encontró capital privado para llevarla adelante, pero pensó que semejante empeño no merecía ser pagado en dólares. Y, así, tras mucho trabajo y muchas visitas a despachos, consiguió que el Ayuntamiento de Madrid financiara los primeros 12.000 euros necesarios para que el equipo de Luis Avial entrara en la iglesia de las Trinitarias con su georradar y analizara suelo y paramentos, en busca de indicios.

Mapa 3D del subsuelo

El resultado de los tres días de intenso trabajo fue, según lo definía el propio Avial al finalizar las tareas, muy satisfactorio: consiguieron delimitar con bastante claridad la traza de la antigua iglesia, situada bajo la actual, pero al parecer conservada con bastante fidelidad. Elgeorradar ha localizado ese primitivo crucero bajo el que, según la documentación histórica, estarían los restos de Cervantes.

Los millones de datos recogidos han sido objeto de análisis y cotejo, se han convertido en una malla tridimesional, una especie de «mapa» 3D del subsuelo que, como si fuera un periscopio invertido, les permita mirar en el interior sin haber levantado ni una baldosa: no hay que olvidar que la iglesia de las Trinitarias es un monumento protegido, Bien de Interés Cultural.
Precisamente, a partir de ahora, una vez hecho público el informe completo de la investigación, será el momento de tomar decisiones: hace falta una segunda fase –que precisará de su correspondiente presupuesto, público o privado–, en la que se proceda a la extracción de los restos, de la que se haría cargo el forense Francisco Etxeberría. Es presidente de la Sociedad Científica Aranzadi y toda una autoridad mundial en la materia, que ha participado en la exhumación de víctimas de la Guerra Civil española, en el análisis de los restos del presidente chileno Salvador Allende o en el informe pericial de la desaparición de los hermanos Bretón, los niños de Córdoba.
Esa intervención necesitará del permiso tanto de las religiosas que mantienen su clausura en el convento como del Arzobispado y laDirección General de Patrimonio de la Comunidad, por la protección que rodea al inmueble. Se haría mediante excavaciones selectivas, en aquellos puntos en que el georradar haya localizado oquedades; incluso se habló de la posibilidad de utilizar una sonda con microcámara en determinadas circunstancias.
Puede ocurrir que los enterramientos estén enteros, lo que facilitaría la identificación. O puede que estén mezclados los restos de varios fallecidos. Se sabe que bajo la antigua iglesia están las sepulturas de un niño, sobrino de la primera fundadora, que era Francisca Romero de Gaitán; Gabriel Martínez, padre del capellán del convento;la segunda patrona, María de Villena y Melo, y su esposo, Sancho de la Cerda, Marqués de la Laguna de Camero Viejo; y Miguel de Cervantes y su esposa, Catalina Salazar Vozmediano.
«Nos interesa sobre todo la diáfisis –la parte central de los huesos largos–, más que la epífisis –los extremos–, que es más frágil», explicó al inicio del proceso Almudena García Rubio, antropológa de la Sociedad Científica Aranzadi.
El último paso consistirá en la identificación de los restos, un trabajo de laboratorio que realizarán los antropólogos forenses de la Sociedad Científica Aranzadi –con los que se han ofrecido a colaborar otros especialistas, interesados en este caso tan singular–. Lo que se busca, explicó en su día el historiador Fernando Prado, «es un varón de unos 70 años, con una lesión incapacitante en el brazo izquierdo y con marcas de haber recibido heridas por arma de fuego en el pecho».
Las heridas sufridas en batalla por el escritor podrían ser claves para su identificación: sufrió una en el brazo o la mano izquierda –un seccionamiento del tendón con engarfiamiento de dedos, probablemente–, que le imposibilitaría el uso de esa mano, pero no sufrió su amputación. Eso sí, la falta de uso de este miembro durante cerca de 40 años también afectaría al hueso.
Además, debe presentar otra herida, más grave, recibida en el pecho por proyectil de arcabuz. «Los huesos de la caja toráctica sufrirían por el impacto. Las marcas dejadas por la lesión, junto con la cauterización y posibles restos microscópicos de metal confirmarían la identidad», argumenta el historiador, que dirige el proyecto. No está previsto recurrir a análisis de ADN: los expertos no creen que pueda resultar útil porque los hijos de Cervantes no dejaron descendencia, y sólo quedaría accesible la de su hermano, Rodrigo, pero su rastro de ADN estaría muy debilitado tras 400 años.

Permisos oficiales y presupuesto son el empujón que falta para finalizar la investigación, valorada en un total de 100.000 euros....
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